«Las abejas no son imprescindibles, son sagradas» –

El próximo escrito fue inspiración original de César Sánchez.

César es originario de Pereira, Risaralda, Colombia. Desde niño tuvo una experiencia única viviendo entre abejas lo que lo llevó a meditar que estos seres son sagrados, conque si eres seguidor de las abejas seguro deleitarás tu alma con el próximo escrito.


“En el momento en que tenía entre seis o siete años supe por vez primera lo que era una picadura de abeja. Lo recuerdo realmente bien pues me tocaba contribuir a mi padre en la labor de escastrar (desarrollo de extracción de la miel de las colmenas) las colmenas, prácticamente mi labor era echar humo y sostenerlo activo.

En la actualidad el tema de las abejas se volvió bien interesante en toda la esfera mundial. A ellas se les atribuyen cientos y cientos de provecho y se estimula poco a poco más a fin de que se le dé su estatus y se les reconozca como el ser vivo con mayor relevancia en el mundo.

Este tema para mí no es ni extraño ni extraño. Al revés, agradezco las enseñanzas de mi padre que en su «escasa» preparación académica, pero lleno de una enorme sabiduría, me enseñó, por allí en los años 70, que las abejas son sagradas, que hay que quererlas y resguardarlas.

Recuerdo, de qué manera él, charlaba con ellas y mi desconcierto era comprender que, a él, no le picaban. Él me ha dicho un día: las abejas son sagradas y me contó la próxima historia. “Debes respetar lo que hacen las abejas si no deseas que una afectación llegue a su apiario, ya que había un señor que tenía unas colmenas y cegado por la ambición del dinero decidió realizar una bebida alcohólica con la miel de las abejas y que su proyecto fue reciente e inclusive lucrativo en su comienzo, pero que poco las colmenas se fueron mermando pues ciertas se enfermaron y perdieron la vida y otras se fueron, al punto de quedarse sin abejas y que jamás mucho más fue con la capacidad de tener otro colmenar”.

Mi padre me ha dicho, -eso fue una lástima por modificar la tarea sagrada de las abejas- desde ese momento, esa historia y esas expresiones no se borraron de mi cabeza y en la actualidad comprendo la urgente necesidad que los gobiernos hacen para salvarlas y rescatarlas ya que en este momento si muchas las piensan imprescindibles en la sostenibilidad del mundo, pero para mí son mucho más que eso. Son sagradas.

Causantes comerciales como la estética, la hermosura corporal y el deseo de presenciar nuevos sabores en bebidas alicoradas están demandando la elaboración de artículos llamados «renovadores», cosa que respeto bastante pero que no están en los principios que herede de mi padre. Creo que la miel, el polen, el propóleo, la jalea real y el pan de abejas, han de ser respetados y acatados como elementos medicinales sin alterarles su naturalidad puesto que es un desarrollo costoso que ni la mucho más alta tecnología de hoy y futura va a ser con la capacidad de imitar”.

Créditos de creador: César Sánchez.