Científico convierte los desechos de cultivos de maíz en tirables biodegradables –

En Uganda la carencia es indudablemente una situación muy marcada, con lo que la búsqueda de elecciones ecológicas y sostenibles no cesan. Una de ellas es el emprendimiento cientifico de la facultad de bangoren el que se tienen dentro envases biodegradables diseñados para contribuir a las agricultoras de la nación.


Para lograr los objetivos propuestos, se han usado desechos de entre los cultivos comerciales mucho más esenciales del país, para generar un empaque comercial de alimentos. Este emprendimiento ha contribuido de manera importante en la disminución del empleo de plástico.

Este emprendimiento tiene como intención prosperar la calidad de vida de todos y cada uno de los implicados. Al usado como materia prima el deseo orgánico, es muy posible que el resultado definitivo tenga un precio muy alcanzable, favoreciendo tanto al agricultor como a los encargados del emprendimiento ecológico.

El Dr. Adam Charlton y un grupo de especialistas hicieron un procedimiento con la capacidad de transformar desechos agrícolas en pulpa de papel, “Los labradores en Uganda acostumbraban a transportar su cosecha al mercado usando una pluralidad de empaques que tienen dentro sacos y recipientes de plástico, lo que da como resultado un deterioro de hasta un 60 por ciento para muchos modelos, incluyendo los tomates”. Apuntan a los estudiosos.

El estudio les dejó a los especialistas llegar a desenlaces contundentes. Además de esto van a poder ver la verdad de los labradores locales y sus duros trabajos. “El maíz pertence a los cultivos comerciales mucho más esenciales del país y el 80 por ciento de la planta queda tras la cosecha y se deja primordialmente en los campos, lo que puede ocasionar una enorme reproducción de termitas que da como resultado afectaciones siguientes en los cultivos. Asimismo pienso que esto y los envases fabricados con restos de cultivos podrían usarse aquí como una opción alternativa a los envases de otros plásticos comúnes” recalcaron los integrantes del equipo investigativo.

Uganda muestra unas peculiaridades singulares. Por poner un ejemplo, tiene un par de millones de labradores, 1,6 millones de ellos son mujeres, aparte de llevar sus cultivos al mercado de una forma que no representa peligros, se hizo una labor cuesta arriba. Con lo que se precisan elecciones que atenúen las perdidas.

Charlton añadió: “Nuestros colegas de la Facultad de Makerere en Kampala fueron a visitarlos y hay un enorme interés en el emprendimiento. Hicimos ejemplos del empaque aquí y están muy motivados con él y entre las compañías con las que nos encontramos haciendo un trabajo en Uganda es una compañía social que fabrica bolsas y empaques y están deseoso por formar parte de cerca en la comercialización de estos artículos”.

“La meta es entablar una factoría comercial para generar el embalaje desde rastrojos de maíz que van a ser suministrados por los labradores. El rastrojo se triturará y se moldeará en envases para huevos, tomates y otras frutas y verduras bajo la marca Stoverpackha dicho el científico ecologista.

Para acabar el doctor Adam Charlton añadió: “En Uganda y mucho más cerca de casa, buscamos maneras de emplear los desechos de la producción de alimentos para crear una pluralidad de artículos útiles de formas que sean de manera comercial ejecutables.

“En este emprendimiento nos nos encontramos enfocando en los artículos de deseo de la agricultura y el ámbito de fabricación de alimentos para conseguir usos nuevos y de mayor valor para ellos”.

“No somos desarrolladores, sino más bien un equipo de investigación y también innovación que toma ideas y contribuye a las compañías a comercializarlas”.

“Hay un enfoque real en este momento en añadir valor a los restos agrícolas y de procesamiento de alimentos, desde el material que los usuarios tiran en la vivienda hasta los restos no empleados en los campos y huertas”.

El equipo de BioComposites encabezado por Charlton busca una pluralidad de maneras de llevar a cabo un mayor empleo de los desechos generados por la industria alimenticia. En el momento en que se formó en 1989 se vinculó como un emprendimiento autofinanciado para investigar y desarrollar elecciones ecológicas y de base biológica a los materiales sintéticos en la fabricación, la industria y la agricultura.

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